Estoy cansado de limitarme a caminar hacia la gente. Nadie camina nunca hacia mi, siempre esperan a que sea yo quien de el primer paso. Y sin embargo luego son los que exigen cosas, mientras yo jadeante lucho por mantenerme en pie sin poder decir nada.
Con la cabeza agachada, cumplo las ordenes impuestas, manteniendo un silencio obediente, propio del vasallaje con el que se me ha educado. Mantengo la cabeza gacha y ni le miro a la cara, y quizas por eso no veo venir el golpe en la nuca que me hace morder suelo una vez mas.
Y mientras agotado intento levantarme le escucho esgrimir sollozos falsos, mentiras engañosas y injurios contra mi persona bajo el argumento de que fui yo quien me tire al suelo y que seguro que lo habia hecho para cargarle con la culpa.
Pero el cansancio me impide replicar y soy apresado, y condenado a muerte. Espero mi sentencia mirando al cielo, a una luna roja que no es de este mundo. Una luna pasional que en mis ultimas horas me contara historias que nunca pude vivir. Es la luna roja de Venus.
Con la cabeza agachada, cumplo las ordenes impuestas, manteniendo un silencio obediente, propio del vasallaje con el que se me ha educado. Mantengo la cabeza gacha y ni le miro a la cara, y quizas por eso no veo venir el golpe en la nuca que me hace morder suelo una vez mas.
Y mientras agotado intento levantarme le escucho esgrimir sollozos falsos, mentiras engañosas y injurios contra mi persona bajo el argumento de que fui yo quien me tire al suelo y que seguro que lo habia hecho para cargarle con la culpa.
Pero el cansancio me impide replicar y soy apresado, y condenado a muerte. Espero mi sentencia mirando al cielo, a una luna roja que no es de este mundo. Una luna pasional que en mis ultimas horas me contara historias que nunca pude vivir. Es la luna roja de Venus.