jueves, 12 de noviembre de 2009

La soledad de cazador

Cuando el ultimo enemigo cae al suelo es cuando un guerrero se da cuenta de que su existencia es la de un ser vacio y solitario. Puede que ataquen en grupo, puede que se apoyen los unos en los otros, puede que se cubran las espaldas. Pero en el fragor de la batalla el guerrero esta realmente solo. Y solo es consciente de ello cuando la adrenalina del ultimo enemigo roza la cara en forma de sanguinolienta mancha.

Es ese el momento en que el soldado alza la mirada y solo ve muerte, destruccion y corrupcion. Y todo para nada. Por mas que se luche no se encontrara la paz. Por mas que se evite luchar es la guerra la que te encuentra a ti. Esas son lecciones que todo soldado acaba aprendiendo en la vida, aunque sea a golpes de sangrar y de sufrir heridas.

Da igual si eres un espadachin de la edad media, o un cavernicola defendiendo su cueva, o un sicario que mata de un tiro certero. A la hora de matar estas solo, tu y tu presa. Eres un depredador y eso solo cambiaria de una forma, siendo una presa. Aunque a nadie le agrada serlo, quizas por eso siempre nos gusta ser quienes sujetamos el arma, aunque temamos usarla.

Entonces es cuando en una decima de segundo antes de acabar con la vida de alguien sientes pena y dolor. Seguramente tu presa tendra familia, trabajo o algo que le importe. Seguramente alguien le echara de menos, no existe nadie que este tan solo como para permanecer en el olvido si muere. Nadie salvo tu.

En un instante de lucidez decides que seras cazador y presa a la vez. Terminaras con la soledad del cazador usando la soledad de la presa. Da igual si te clavas tu espada, te mamporreas la cabeza hasta caer sin sentido o si te metes un tiro entre ceja y ceja. El final es el mismo, el cazador sera pasto de las presas de otro cazador.